Con 74 años de edad e ingresos
mensuales de 750 dólares provenientes del Seguro Social, a Rosario Muñoz —conocida en el barrio como dona Chayito le
seria muy difícil encontrar un lugar para rentar si es desalojada del estudio en el que lleva residiendo mas de 31 años.
Sin embargo, contra esta
inquilina, así como contra los otros cuatro ocupantes de una casa de 11 unidades de las que seis están vacías en la calle
Westlake del centro de la ciudad, existe una orden de desalojo a pesar de que ninguno de los inquilinos ha desatendido el
pago de su mensualidad.
"Yo no tengo ningún otro
lugar al que ir, ni parientes a quienes recurrir", explica dona Chayito, una inmigrante mexicana que se manifiesta incapaz
de adaptarse a otro entorno.
"En este barrio todo el
mundo me conoce, y puedo desenvolverme a pesar de no hablar ingles", dice Muñoz.
Elena Popp, abogada de la
organización no lucrativa Legal Aid, que esta representando a cuatro de los inquilinos afectados, comenta que para sus clientes
el desalojo seria muy dramático.
"Los perjudicados de esta
larga y desafortunada historia pertenecen a algunos de los grupos sociales que más ayuda requieren para encontrar una vivienda
digna", dice la letrada. •
Popp explica que el Departamento
de Vivienda y Desarrollo Urbano (HUD) es ahora el propietario legal del inmueble, y expresa que solo en el ultimo año se han
dado aproximadamente unos dos mil casos de desalojos del HUD en la ciudad de Los Angeles mediante juicio hipotecario (foreclosure)
debido a la falta de pago del dueño inicial.
Siguiendo el procedimiento
habitual en estos casos, el HUD quie-
re ahora vender el inmueble
libre de inquilinos, lo que lo hace mas atractivo para los compradores potenciales.
ALQUILER MAS ALTO
"La zona esta sujeta a control
de renta, pero eso solo obligaría al nuevo dueño a no subiría mas de un 3% anual. Sin embargo, le permitiría ponerlas [las
viviendas] en el mercado con alquileres mucho más altos que los actuales", dice la experta, quien agrega que los alquileres
por viviendas similares en la zona oscilan entre 600 y 800 dólares mensuales, mientras que los actuales inquilinos pagan menos
de 250 dólares.
Morella Lombard!, Portavoz
del HUD, explica que aunque técnicamente es posible vender la vivienda con inquilinos, ello dificulta el proceso porque muchos
posibles compradores se abstienen de realizar su oferta si el edificio no esta vació.
POSIBILIDAD DE COMPRAR
"Sin embargo, el HUD no
quiere perjudicar a los actuales inquilinos de ese inmueble, prueba de ello es que les ha dado la posibilidad de comprarlo",
explica Lombard!, Quien añade que dicha compra no se materializo debido a que los inquilinos no reunieron los requisitos para
el préstamo hipotecario.
Para evitar que los actuales
inquilinos sean desalojados, la organización no lucrativa Oldtimers Housing Development Corporation ha ofrecido comprar la
vivienda por unos 250 mil dólares (aproximadamente el 90% de su precio de mercado), según informa Enrique Aranda, director
de vivienda de dicha organización, quien dijo que el HUD ha rechazado su oferta.
"La ha considerado solo
como una mas entre otros compradores privados, algunos de cuales ofrecen cantidades mayores. Sin embargo, el HUD debería tener
en cuenta los costos sociales y no meramente los económicos ligados a este caso".
Aranda explica que mientras que su organización
garantiza que los actuales inquilinos podrán seguir viviendo en el inmueble pagando lo mismo que hasta ahora, los compradores
privados quieren la casa libre de ocupantes para poder hacer negocio con ella mediante su remodelación y posterior alquiler
a precios de mercado.
La portavoz del HUD indica
que carece de información sobre si esa oferta se ha producido o no, pero enfatiza que el departamento haría un esfuerzo por
reubicar a los inquilinos del inmueble, aunque no se podría garantizar el bajo nivel de renta que ahora pagan.
Los inquilinos, por su parte,
alegan que se enfrentarían no solo a problemas económicos sino a limitaciones sociales derivadas de su edad, salud y condición
sexual.
"Yo he sufrido muchas veces
la discriminación de los caseros y de muchos de los habitantes de este barrio en el que impera la cultura machista que mantienen
muchos latinos", dice Julia García, otra de las inquilinas, quien señala que su condición de transgenero —es decir,
al haberse convertido en mujer mediante cambio de sexo— le dificultaría encontrar un nuevo casero y un entorno en el
que pudiera sentirse segura.
García lleva siete años
habitando el inmueble y ha presentado una propuesta para desarrollar con Oldtimers y con representantes de la ciudad de Los
Angeles, para convertir el inmueble en una cooperativa de viviendas en la que los inquilinos puedan acabar siendo propietarios
mediante la dotación de parte de sus rentas.
"Al plantear la opción de
la cooperativa yo no estoy luchan-do solo por mis derechos, sino también para dar una oportunidad de vivienda digna a personas
con una problemática especial a la hora de encontrar vivienda", dice García.
El próximo juicio de desahucio
tendrá lugar el 27 de octubre en el Tribunal Superior de Los Angeles.
Popp confía en que los inquilinos
puedan "salvarse" esta vez del desalojo, gracias a la defensa técnica que tiene preparada por incorrecciones procésales, pero
indica que aun así el asunto no quedaría zanjado, ya que al HUD le asiste el derecho legal de echar a los inquilinos y podría
volver a intentarlo en subsiguientes juicios.
"Sin embargo, hay que distinguir
entre lo que es legal y moral, y poner a estas personas en la calle, aunque se haga respetando la ley es inmoral", dice la
letrada.